júlia navarro

quiero que todo me vaya mal

llevo un tiempo pensando que la solución a todos mis problemas sería que empeorasen.

quiero que todo me vaya mal
quiero que todo me vaya mal Júlia Navarro

Llevo un tiempo pensando que la solución a todos mis problemas sería que empeorasen.

Tomar decisiones es muy difícil, sobre todo cuando todo va más o menos bien. Cuando todo está tibio. Cuando hay alguna cosa mala pero también muchas cosas buenas. Cuando es un compromiso fácil de aceptar. Cuando nada es increíble pero de algún modo todo funciona. Desgraciadamente.

Tengo un trabajo con 40 días de vacaciones que me permite teletrabajar bastante. Vivo en una casa preciosa y con mucha luz, bien ubicada, con terraza y dos habitaciones, y con un alquiler regulado (y, por lo tanto, no muy alto). Tengo un novio que me cuida, que me quiere, con el que estamos trabajando en mejorar la relación. Vivo en un país que te ofrece calidad de vida. Qué más podría pedir. Es más, ¡¡qué problemas podría tener!!

Pues que nada me emociona. Hay una parte de mi que está apagada, me siento apática. A veces sueño con dejarlo todo, mandarlo todo a la mierda. Volver a casa de mi madre y, después, sin prisa, ver qué hago, ver qué pasa. No tener responsabilidades por un momento. No tener que pensar en pagar el alquiler, en ir el lunes (o cualquier día de la semana) a trabajar. Pero luego vuelvo en mí y me digo que no estoy dispuesta a perder ciertas cosas. No aún. No de esa manera. Porque también sé que eso no me haría feliz.

Y así pasan los días y vivo atrapada en el limbo del conformismo, de la comodidad. Estoy en una posición estratégica, me digo. Tengo flexibilidad. Puedo jugar con mi vida como me plazca. Pero luego me doy cuenta de que jugar no es vivir.

Y es por eso que a veces deseo que algo vaya mal. Que me echen del trabajo, que no me renueven el contrato del alquiler, que mi novio me deje. Que algo me destroce, que me desmonte esta vida, que me haga sentir. Que una mano enorme me coja con dos dedos y me expulse de donde estoy como si fuese un moco. Que algo me fuerce a actuar, a moverme. Que no tenga más remedio. Que alguien tome la decisión por mí. Que alguien me meta en un baño de agua fría.

Que alguien me saque de este agua tibia que en algún momento empezará a hervir y acabará cociéndome. Como la rana, ya sabéis.

- jú.

Subscriu-te a julianavarro per rebre actualitzacions directament al teu correu

Júlia Navarro

Suscríbete a Júlia Navarro para reaccionar

Suscribirse
Suscríbete a júlia navarro para recibir actualizaciones directamente en tu correo